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Fobias |
Qué son las fobias y cómo combatirlas |
Las fobias tratadas por la psicologia guardan estrecha relación con los trastornos de ansiedad y de estres. Por ejemplo, la fobia social también se denomina trastorno de ansiedad social. La persona que sufre este trastorno experimenta una timidez extrema, un temor excesivo a participar en cualquier evento social o actuación pública. (también se habla de miedo escénico). El malestar que le produce le lleva a evitar estas situaciones. Tenemos por otro lado un amplio cuadro de fobias concretas. Algunas de las más comunes son la agorafobia (temor a los lugares públicos), la claustrofobia (miedo a los lugares cerrados), la acluofobia (que no es sino el miedo a la oscuridad) o la cibofobia (aversión a la comida, relacionada con la anorexia y la bulimia). Encontramos otros rechazos cuando menos curiosos, pero catalogados igualmente por los expertos, como la coulrofobia (miedo a los payasos), amaxofobia (miedo a conducir un vehículo) o la triscaidecafobia, o miedo irracional al número trece. El rechazo que una persona afectada por alguna fobia siente hacia determinada situación puede conducirle, al enfrentarse con el objeto de su rechazo, a un ataque de pánico. Estas crisis de angustia, se caracterizan por la aparición repentina de episodios de miedo extremo, acompañada de síntomas muy desagradables como sudoración, palpitaciones, temblores, ahogo, náuseas, mareos, desmayos, sensación de irrealidad. Es interesante señalar que la mayoría de las personas que padecen algún trastorno de este tipo entienden que su miedo es irracional y desproporcionado, aunque este reconocimiento no impide la reacción emocional ante el estímulo fóbico. De ahí la importancia de la ayuda externa de psicoterapeutas especializados, que puedan guiar al paciente a través de diversas estrategias de eficacia probada en el tratamiento de estos miedos. Uno de los métodos más conocidos es la técnica de inmersión, que junto con las terapias graduadas de exposición buscan el enfrentamiento directo del paciente con el objeto de su rechazo para conseguir el paulatino distanciamiento con respecto al mismo (la llamada Desensibilización Sistemática). Estas técnicas se enmarcan dentro de un enfoque cognitivo-conductual. En algunos casos, los expertos recurren al tratamiento con medicamentos ansiolíticos. Las fobias pueden afectar negativamente a nuestra vida cotidiana, e incluso pueden suponer un obstáculo a nuestro desarrollo afectivo, familiar y profesional. Sin la debida atención estos trastornos pueden agravarse y, unidos a otros factores, derivar en una depresion, o bien pueden llegar a perjudicar seriamente nuestra salud física. |
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